Poesía, sigo sin saber
qué hostias eres
ni qué demonio quieres ser.
Pero de nuevo te escribo
por si acaso fueres
quien me ayude a asumir
que ya nada férreo
hay en el devenir
y que escribirte
el cascabelo
me hace cruzar el umbral
de la sordera a la sonoridad
por la malo que sea el verso
Ya merme mi sensibilidad
y me vuelva otro perverso
de este mundo brumal.

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